EscríbenosDónde estamos
Mándanos un mailMándanos un mail
Haz click en:Copiar mailoAbrir mail
Mail copiado
Menu
chat WhatsappTeléfonocómo llegar

TENDINITIS TENDÓN DE AQUILES

Publicado: 30 de Junio de 2019

El tendón de Aquiles es el tendón mas grueso y fuerte del cuerpo humano. Se encuentra en la parte posterior de la pierna y surge de la unión tendinosa de los músculos gastronemio o gemelo, sóleo y plantar delgado. Este tendón une estos músculos al calcáneo, es decir, al hueso que forma el talón. 

Gracias a esta estructura anatómica podemos flexionar el pie hacia abajo, flexionar la rodilla y sobre todo propulsarnos para iniciar la marcha.

La tendinitis consiste en la inflamación con engrosamiento del tendón. Esto hace que la movilidad se resienta y aparezca dolor a partir de un determinado rango de esfuerzo físico del músculo o tendón. 

Esta inflamación del tendón comienza de manera gradual y espontánea. Se advierte dolor y sensación de quemazón especialmente al comienzo de la actividad y desaparece paulatinamente a medida que el paciente camina. Muchas veces permite realizar la actividad, lo que no quiere decir que no empeore con dicha actividad. Tras la actividad o durante la misma vuelve el dolor con mayor intensidad. Conforme pasa el tiempo el dolor se hace mas constante e incluso puede llegar a ser permanente, impidiendo en todo caso la practica deportiva.

En general el tendón se hincha y engrosa, esta caliente y sensible unos centímetros por encima del talón. A veces se advierte fricción con la palpación suave del tendón durante el movimiento del tobillo.

La tendinosis (degeneración del tendón) se presenta de manera similar, pero generalmente en personas de mediana edad. Si se presentan un dolor intenso y una capacidad limitada para caminar, esto puede indicar un desgarro parcial del tendón.

¿Qué factores aumentan el riesgo de esta tendinitis?

- Tendones más estrechos y más cortos

- Músculos (gemelos y sóleo) más voluminosos

- Pronación excesiva en los pies (pies planos)

- Desequilibrio pélvico por alguna asimetría en las piernas

- Corredores mayores de 40-50 años aproximadamente (por la mayor rigidez y menor riego sanguíneo provocado por el paso de los años)

- Personas que no estiran adecuadamente
- Correr por terrenos desiguales

- Uso de calzado inadecuado 

- Hacer muchos kilómetros o entrenamientos de calidad demasiado pronto (común entre corredores principiantes).

¿Qué podemos hacer desde la fisioterapia?

La mayoría de los casos se tratan con éxito con fisioterapia, aunque lleva tiempo y resulta frustrante para los pacientes activos. Es menos probable que el tratamiento de fisioterapia resulte exitoso si los síntomas han estado presentes durante más de seis meses. 

El tratamiento incluye antiinflamatorios no esteroideos, reposo, limitación de las actividades; además de terapia manual y otras técnicas fisioterápicas.

Para estirar bien el musculo podemos buscar un escalón y colocar en el la punta del pie que vamos a estirar dejando caer el talon hacia debajo de manera que el peso de nuestro cuerpo y la gravedad realizan el estiramiento sin mas esfuerzo.

Con una serie de sencillos ejercicios propioceptivos podemos combatir esta tendinitis. 

Son ejercicios de equilibrio fortalecen y dan seguridad al tendón de Aquiles, realízalos sobre una cama elástica o sobre una superficie inestable:

- En posición de pata coja, flexiona la pierna de apoyo ligeramente. Como variante, utilizando la misma posición, deberás bajar el centro de gravedad, flexionando aún más la pierna de apoyo.

- En esta ocasión intenta mantener rectos el tronco y la pierna de apoyo, forzando mucho menos la postura anterior y rotando el pie de derecha a izquierda.

- Ahora mantén la pierna de apoyo extendida mientras que la que no contacta con el suelo hace lo propio, formando un ángulo de 90º con las dos piernas. Como variante inclina el tronco ligeramente hacia un lado o hacia otro.

Los siguientes ejercicios de fuerza para fortalecer los gemelos también te ayudarán a evitar lesiones en el Aquiles:

- Sentado sobre un taburete, eleva y desciende las rodillas, separando y contactando posteriormente los talones del suelo.

- Apoyado sobre un libro y dejando el talón libre de contacto con él, ponte de puntillas para luego volver a la posición inicial. Repite la presente secuencia unas 10 veces, apoyando las manos sobre la pared y permaneciendo de pie.

Realiza una serie de saltos impulsándote sobre las puntillas de los pies, manteniendo toda la planta del mismo en contacto con el suelo al iniciar la fase de impulsión.

Despues de estos ejercicios siempre estira bien el musculo.

Si el tratamiento de fisioterapia no soluciona el problema hay varias opciones a valorar de tratamientos quirúrgicos.

- Técnica llamada forzado. Se inyecta un anestésico local en el espacio que se encuentra entre el tendón y la vaina que lo recubre para romper el tejido cicatrizal. Aporta beneficios en las etapas más tempranas del problema el 30 a 50% de las veces, pero es posible que deba repetirse dos a tres veces.

- La cirugía consiste en cortar la vaina engrosada cicatrizal que recubre el tendón. También se explora el tendón en sí y se reparan los desgarros dentro del tendón. Se inicia el movimiento casi inmediatamente para prevenir la cicatrización repetida del tendón sobre la vaina que lo recubre y el tejido blando suprayacente; además, se debe soportar peso corporal tan pronto como lo permitan el dolor y la hinchazón, generalmente en menos de una a dos semanas. El regreso a las actividades competitivas toma entre tres a seis meses.

- La cirugía consiste en el corte del tejido cicatrizal y de los depósitos de calcificación en el tendón. Se extirpa el tejido anormal hasta que aparezca tejido con aspecto normal. Luego se repara el tendón mediante sutura. 



haz clic para copiar mailmail copiado